20/6/09

Notas de conversación con Enrique Fortea, colono

Transcripción de las notas de conversación con Enrique Fortea. Forma parte de las charlas previas a la elaboración del guión. Enrique Fortea viajó con la primera expedición y volvió a España a los pocos años. En el 2006 vivía en su pueblo de origen, junto a la albufera valenciana.
De Silla salimos 35 ó 40 familias, incluyendo cuatro o cinco solteros. Yo trabajaba en la construcción y no tenía ni idea del campo, pero era primo hermano del alcalde y me colé en la lista de emigrantes. Hombre, de hecho fuí el primero saberlo. Poco antes había recibido carta de un hermano diciéndome que me fuera con él a Francia, pero pensé que en Santo Domingo sería mejor el clima. El frío no me gusta nada.
El viaje en barco fue bueno y bonito.
Nos llevaron en camiones hasta Baoba (Nagua / Julia Molina). Esperábamos estar mejor, pero el desencanto al llegar... si se hubiera podido, habríamos vuelto todos a pié.
La colonia eran casetas separadas cada una unos 100 metros. Eran casas de madera con uno o dos cuartos, según fuera la familia... había poca relación con los vecinos porque las casas estaban muy separadas. Aun así, manteníamos algún contacto con los del mismo pueblo de origen.
Todos los días llegaba una camioneta y nos daban lo elemental para vivir. Pero daban lo mismo a los solteros que a los que tenían familia, así que por ahí ya hubo lío.
Vinieron máquinas y arreglaron la selva. Tardaron meses. Y cuando llovía, el agua arrastraba la capa de tierra fértil. Además, se vió que el terreno era ondulado y no se podía regar. También trajeron máquinas sembradoras. Al final sacamos dos cosechas anuales de cacahuete (maní) arroz y maíz.
Como herramienta yo tenía un machete. Y para las mujeres, lo básico de la casa.
Aun así, el descontento aumentó porque lo que nos daban no era lo prometido. Se formó una comisión --yo participé-- para buscar tierras mejores: queríamos terreno llano y con agua, para tener más seguridad en las cosechas. Pero los terrenos buenos ya estaban ocupados.

De Silla (su pueblo, cerca de valencia, España) se quedaron cuatro familias, entre ellos una mujer pariente mía casada con dominicano. Luego vinieron y viven en Silla.

Al regreso, en el pueblo, algunos amigos nos hacían burla: “Què, a fer les amèriques?” (¿qué, a hacerse ricos con facilidad, eh!") y cosas de esas.

Al volver pedimos indemnización. En Noviembre de 1975 se formalizan las reclamaciones.

24/5/09

Notas de conversación con José Roselló (Constanza, RD)


El año 2007 buscando entrevistables para el documental conocí a José Roselló. Él es de Sueca, un pueblo importante a 30 Kms de Valencia, y llegó a la República Dominicana en 1955 con la segunda expedición de colonos. En Constanza acabó por convertirse en uno de los agricultores más innovadores y eficientes de la región.


El texto que sigue es la transcripción de las notas, tomadas a mano y sobre la marcha, de la conversación mantenida en su casa y en el Club español de Constanza.




Al llegar pensaba que la tierra estaría algo salvaje. Pero no como estaba! Aquí había un labrador valenciano que cuando pasaba por mi casa decía “Roselló, Constanza, tierra de mucha labranza y poca esperanza...” Pero nunca había visto tierra tan buena, roja y negra. No la conocía.



Foto: entrada a Constanza


Aquí, al principio, nos pasábamos el día tomando café y charlando, de visita... pero muchos españoles se dedicaban a la juerga. También, todos los españoles solteros decían “tal día a bailar al hotel tal” y venía muchachas. Y a veces venía Trujillo y se alegraba.



Un día pasó Trujillo por la colonia y a una mujer le vió los dientes, todos picados... Mandó seis helicópteros con odontólogos y a todos los españoles nos arreglaron la boca. Incluso nos pusieron piezas de oro.


El 11 de septiembre del 55 mientras yo plantaba habichuelas en Constanza, mi mujer se estaba casando conmigo, por poderes, en España. Era domingo. Yo era un ambicioso loco desesperado. Sufrimos mucho.



Mi mujer se trajo un camión de cosas: máquina de coser, 400 azadas, ropa...



Cuando la guerrilla (1959), dormíamos en un almacén que yo tenía lleno de sacos de patatas, usando los sacos como protección.



Cuando yo planté cebollas, Trujillo prohibió que las importaran.



Después de muerto Trujillo había grupos que se me metían en las tierras y mataban vacas, o las dejaban heridas. Cuando la campaña electoral, Bosch decía “No les chapeen las tierras... “ pero como diciendo que sí, que lo hicieran, ¿Sabe?



No hubo españoles amigos de Trujillo. Eramos opositores. Cuando a Trujillo le matan el 3.5.61, al día siguiente se supo en Constanza por radio. Vinimos a la Colonia Española. Mi mujer esta en la máquina de coser. Yo oyendo la radio. Oigo a Balaguer: “Manos criminales han matado...” Tenía un cuadro de vidrio de Trujillo y en ese momento cayó el cuadro y se rompió



En junio del 62 vino Bosch. El desastre!. Bosch era hijo de emigrantes españoles... En el parque de Constanza, recién llegado del exilio, con una mujer cubana, hijo de español... dijo “!Dominicanos, este hermoso parque... estas tierras... no son de los dominicanos, son de los españoles!...”




Nos quitaron las tierras... a Esteban 20 tareas, a Robustiano 10... Eligio xxx iba con un grupo del PRD en un vehículos del Ejército. Iban a las casas y a las tierras comunicando que estaban incautadas. Y se las entregaban a los políticos. Perdimos la tierra y ya está.



También hubo intrigas entre propietarios y competidores o simplemente vecinos. A mi me atacaron los de la familia “xxx”, productores de industriales...



Soy un pionero de los repollos, apio, coliflor, acelga, melocotón, ciruela...



A los que nos hemos dedicado a la agricultura nos han maltratado y nos quieren quitar las tierras. Quieren quitarme hasta la casa.



Yo me enamoré de Constanza, fundé el primer club español.



Cuando nos querían expropiar, en 1962, fui el último que dejó la tierra: aguanté un año, hasta el 63. Y me dieron los 2.000 pesos ( = 2.000 dólares = un tractor y un arrastre) En aquel tiempo, para mi aguantar sin aceptar la indeminzación era cuestión de dignidad.



Yo seguí en la República Dominicana porque había comprado otra tierra, que no era la cedida por Trujillo. Y esa me la respetaron.



El 92 hubo otra incautación de tierras, puntual, a una o dos personas. Hubo otras incautaciones en los 70 y 80’s.



10/5/09

Trujillo y "sus" emigrantes



Antes de la llegada de agricultores españoles en 1955, el dictador Trujillo ya había intentado repoblar el país con judíos, japonenses, exiliados españoles...



Las ideas de lo que su Régimen buscaba quedan expresadas en el informe "Capacidad de la República Dominicana para absorber refugiados" de 1946:





"... la única inmigración es actualmente la de haitianos (...) la cual supone un motivo mas de degeneración porque en número apreciable tales inmigrantes dejan en el país hijos que heredan sus costumbres y todas sus perjudiciales características raciales.


(...)

Si se saben elegir (...) los inmigrantes vendrán a ayudar a la explotación de nuestras riquezas sin que se desvíen nuestras sanas costumbres ni disloquen la ideología nacional.



(...)

El blanco se las arregla para no tener demasiados hijos, ya que esto supondría cierta pérdida del disfrute de sus comodidades. Debido a esta cautela, su número se estanca en oposición a la arrolladora multiplicacion del negro, cuya prole no exige aumento del numero de gastos ya que en su mayoría vive sin utilizar las conquistas de la ciencia moderna (...) Actualmente son escasas las familias blancas que tienen mas de dos o tres hijos.


En cuanto a las condiciones de superioridad que en algunos aspectos mantiene la raza blanca sobre las demás, consideramos innecesario ennumerarlas aqui ya que son universalmente reconocidas.


De raza blanca deben ser, pues, los inmigrantes. Y nunca mayores de 35 años los hombres, ni de 30 las mujeres, a fin de que la edad no los haya esterilizado antes de entrar en el país.


Deben ser además, en la mayor proporción, agricultores puesto que de esa manera no solo cumplen el fin perseguido de explotación de las riquezas naturales, sino que además de extender entre los nacionales los conocimientos modernos en sus paises de origen, no arrebaten oportunidades a los hijos del país."


El estudio sigue proponiento la inmigración de un total de 500.000 colonos con estas características, a lo largo de 20 años, y de acuerdo con las leyes de inmigración de 1907 y de 1924 a cada familia se les daría dinero, 200 tareas de monte y aperos.

3/5/09

De 1954 a 1962 en 15 fotos







La noticia, en los diarios "Levante" y "Las Provincias" de Valencia (España) el 27 de diciembre de 1954




Puerto de Santo Domingo. La primera expedición atracó en enero de 1955. Los barcos de colonos siguieron llegando durante todo el año.





Bahía de Samaná. La primera expedición estuvo aquí fondeada varias semanas, mientras se decidía a donde irían destinados.




Entrada a Constanza. Dos centenares de colonos, mas afortunados que el resto, fueron destinados a este valle a 1.200 metros de altitud




Casa de colonos de uralita (asbesto cemento) atrapada entre nuevas construcciones. Este fue el modelo de barracón mas utilizado





Vistas anterior y posterior de casa de colonos en la zona de baoba, construida con bloques de cemento



Interior de casas de colonos cerca de "El cruce", ahora habitada por dominicanos





Colonos en la zona de Baoba (Familia de Palmira Valero). La mayoría de estas imágenes las tomaba un fotógrafo ambulante de la comarca

Centro sanitario construido cerca de Julia Molina (Nagua) años después de la llegada de los españoles



Documento de expropiación de tierras a una familia de colonos valencianos


23/2/09

El documental en los medios de comunicación

“El País”
'Llauradors' en el paraíso de Trujillo

F. S. - Valencia - 16/01/2009

Alrededor de 5.000 españoles, la tercera parte de ellos valencianos, iniciaron en 1954 su particular sueño americano en un viaje al Caribe. Invitados por el dictador Rafael Leónidas Trujillo para colonizar la República Dominicana y que enseñaran sus milenarias técnicas agrícolas a su pueblo, se les prometió tierras, una casa, herramientas, animales, semillas, dinero hasta la primera cosecha y la promesa de un billete de vuelta si esa era su elección. Su odisea, que para muchos no fue precisamente un viaje al paraíso, la cuenta ahora el periodista Salvador Dolz en el documental “Dominicana, la ltierra prometida” que hoy se estrena (19.30) en el Centro Cultural Bancaja de Valencia.
"Venían de una España pobre, pero no tanto, aquello no era nada", explica Dolz, ya que los colonos se encontraron con cenagales y selvas plagados de sanguijuelas, con paludismo y otras enfermedades, casas sin electricidad en colonias de las que no podían salir, con revueltas, deportaciones y huidas. "No torturaron a nadie, pero que te acusaran de espionaje en la dictadura de Trujillo, en un régimen de terror, no era ninguna broma", explica Dolz.
Y como los autóctonos calificaban a los españoles como "los trujillistas", cuando la revuelta acabó con la vida del tirano en 1961 comenzaron las expropiaciones y el sueño acabó: apenas 200 españoles quedaron allí, una veintena de ellos valencianos.
Interesado por la historia, Dolz contactó en principio con una valenciana que salió en los periódicos en 1951 porque en el barco, el España, que partía a la aventura, dio a luz. Trujillo hasta se encargó del bautizo en el palacio presidencial. Dolz tiró de ese hilo y ha facturado un documental tanto con testimonios de valencianos que volvieron como de algunos que se quedaron y allí siguen. De aquella aventura apenas quedan unos preciosos arrozales en Nagua que recuerdan a L'Albufera.


Diario "Avui"
Recordant l'aventura dominicana

Ester Pinter 18.1.09

Vora 5.000 valencians d'Albal, Sueca, Silla i Almussafes van abandonar al llarg de l'any 1955 les terres de l'albufera on treballaven per posar rumb cap a la República Dominicana, atrets per les promeses del president dominicà Rafael Leónidas Trujillo. Uns fets que ara recorda el documental Dominicana, terra promesa, que narra aquesta història d'emigrants, colons i retornats. Es tracta d'un treball rodat en escenaris valencians i dominicans, coproduït per RTVV, que ha comptat amb el suport de l'IVAC i que s'ha presentat aquesta setmana.
L'oferta de Trujillo per als llauradors i les seves famílies, fruit d'un acord amb Franco, incloïa casa, terres, animals i llavors fins a la primera collita, així com un bitllet de tornada per als que no s'adaptessin. L'objectiu era que els valencians -després s'hi afegirien gallecs, castellans i canaris- ensenyessin als autòctons noves tècniques de cultiu i, de passada, reduïssin, amb la seva presència l'impacte de l'arribada d'haitians provinents de l'altra banda de l'illa.
L'aventura americana pintava molt bé, però en arribar a terra dominicana la realitat va ser molt diferent: terres inconreables, barracons inhabitables, paludisme, protestes dels nadius? Tot això al costat d'alguns colons, una minoria, "que van acceptar les noves regles o que van tenir sort", assenyala el periodista Salvador Dolz, autor del documental. Només pocs mesos després de l'arribada, un terç dels emigrants van demanar el bitllet de tornada, però les autoritats dominicanes van demorar la resposta més d'un any.
Malgrat els esforços per frenar la sortida, el degoteig d'abandonaments no es va poder aturar i el 1961, quan el dictador Trujillo va ser assassinat, només vora un miler de colons romanien en terres caribenyes. A més, aleshores es van convertir en "trujillistes", ja que a ulls dels autòctons "els espanyols havien rebut béns que a ells, autèntics dominicans, se'ls negaven", explica Dolz. Després d'això, només uns 200 valencians, la majoria casats amb dominicanes, van decidir quedar-s'hi. Quatre d'aquests valencians i quatre dels que van tornar participen en Dominicana, terra promesa.

Agencia “EFE”
Un documental rescata la odisea de 5.000 colonos valencianos en el Caribe

“Dominicana, la tierra prometida” retrata las vivencias de los emigrantes valencianos que al llegar a la República Dominicana encontraron que lo que les había prometido el régimen a cambio del viaje era "un desastre absoluto.

ALBA HERRERA, EFE 16.1.09

La historia de 5.000 labradores valencianos que, entre 1954 y 1955, colonizaron la República Dominicana contratados por Rafael Leónidas Trujillo sale ahora del olvido gracias a un documental que recoge el testimonio, en su mayoría desolador, de lo que se encontraron estos emigrantes.”Dominicana, la tierra prometida” dirigido por Salvador Dolz y que se presenta hoy en Valencia antes de su emisión en Radiotelevisión Valenciana (RTVV), retrata las vivencias de los emigrantes valencianos que al llegar a la República Dominicana encontraron que lo que les había prometido el régimen a cambio del viaje (una casa, tierras o dinero) era "un desastre absoluto".Una de las mujeres que partieron hacia la isla caribeña desde la localidad valenciana de Silla y que cuenta su historia en el documental, Vicenta Olmos, ha relatado a EFE que cuando llegó a su destino, embarazada y acompañada de su marido y su hija de 10 meses, "sólo había miseria".El Gobierno de Trujillo "nos prometió el oro y el moro, casas con luz, agua corriente, una casita para que jugaran los niños y televisión", pero cuando llegaron, tras veintiún días de viaje en barco, "no teníamos ni agua, ni luz, ni nada que cenar"."Todo fue de mal en peor, y como mi marido era el responsable de todos los que fuimos desde Silla, era el que tenía que dar la cara", ha explicado Vicenta Olmos, que ha relatado que el régimen de Trujillo ofreció a su marido buenas tierras."Mi marido dijo que sí que quería las tierras, pero todo su pueblo también", por lo que "lo encerraron en la cárcel de Santo Domingo" durante una semana. Tras esos días, les "echaron".Tras la experiencia de casi un año en el país caribeño, Vicenta Olmos y su familia volvieron a Silla "a empezar de cero otra vez", pero no fueron los únicos: "Vinieron muchos barcos después y poco a poco han vuelto todos".Dolz ha señalado a EFE que en la cinta se relatan "experiencias muy duras" de personas que "las pasaron canutas pero no tuvieron que traicionarse a sí mismos"; a su juicio, la estrategia de Trujillo "fue una gran chapuza" porque se trataba de "un régimen corrupto"."Lo que quería Trujillo era producción", ha afirmado Dolz, pues la intención del mandatario era que los labradores valencianos enseñaran a los dominicanos sus técnicas de cultivo.Este documental, que se ha rodado en la República Dominicana y en Valencia y dura 50 minutos, se ha realizado, según su director, "con un presupuesto muy ajustado".El equipo de Dolz rodó en Santo Domingo, Nagua, Constanza y Samaná, donde entrevistaron a cuatro colonos -dos valencianos, un canario y un castellano- que siguen viviendo en la República Dominicana.La segunda parte del documental se desarrolla en Valencia y en Silla, donde se recoge el testimonio de otros cuatro emigrantes que regresaron a casa, entre ellos el de Vicenta Olmos.Dolz conoció la historia de estos colonos "hurgando" en las hemerotecas: "Es una historia muy conocida en su zona pero que nunca había sobrepasado los límites de la comarca".El documental, producido por RTVV y Dolç Ferrer documentals, cuenta con Toni Polit a cargo de la fotografía y Josito Genís, Javier Sierra y Remi Carreres como compositores de la banda sonora.

Diario “Levante- EMV”

historia
Los 5.000 labradores de la Albufera que sirvieron a Trujillo
Doscientos colonos valencianos permanecen en Santo Domingo


Nuria Tendeiro Parrilla, Valencia 15.1.09
El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo aprovechó un viaje oficial a Roma en 1954, en el marco de los preparativos del concordato firmado por este país con la Santa Sede, para visitar España y de paso proponerle a Franco un contrato de Estado por medio del cual cientos de españoles -preferentemente agricultores y/o pequeños propietarios preparados pero con escasos recursos- emigrarían a la isla caribeña para protagonizar un programa de repoblación y desarrollo rural del país, y reducir, de esta forma, el impacto de la entrada de haitianos en la isla. Trujillo prometió a cambio casa, tierras, animales, semillas, dinero hasta la primera cosecha y, lo más importante, viaje de vuelta pagado a quien no se adaptara. Era reconocida la fuerza de trabajo de los labradores de la Albufera de Valencia, y el dictador dominicano firmó contratos con centenares de ellos, principalmente valencianos de los municipios de l'Horta Sud y La Ribera, para conformar una primera expedición de españoles que saldría en 1955 rumbo a América. El objetivo, salvar el, entonces, poco productivo campo dominicano. Al parecer, Trujillo sólo quería que vivieran allí y, de paso, que enseñaran a los dominicanos sus técnicas de cultivo. A los valencianos se unieron después gallegos, castellanos y canarios.Alrededor de 5000 valencianos fueron contratados por el dictador. Y ahora, cincuenta y cinco años después, el periodista Salvador Dolz recupera en el documental Dominicana, terra promesa esta historia inédita de agricultores expatriados y retornados. Dolz ha invertido dos intensos años de trabajo en la producción y la elaboración del guión y, para ello, ha contado no sólo con el testimonio e imágenes de algunos de aquellos valencianos que abrieron esta ruta migratoria para aquella España que todavía pasaba hambre, sino también con el maltrecho archivo de la antigua televisión pública dominicana, cuidado ahora con esmero por su actual propietario, el documentalista dominicano René Fortunato.A lo largo de 1955, casi cinco mil hombres, mujeres y niños de Albal, Silla, Sueca y Almussafes salieron por primera vez del país -muchos apenas se habían alejado de su pueblo- y se embarcaron en aquella aventura. Todo parecía perfecto, casi un sueño.Pero al llegar a la isla caribeña descubrieron que nada era como habían imaginado. "Cada colono vivió su propia experiencia: años entre selva y cenagales sin nada que hacer, casas compartidas e inhabitables , paludismo, protestas masivas y revueltas, cárcel, deportación, expropiaciones, intentos de huida del país, confinamiento en las colonias, denuncias por espionajeÉ Y todo coexistiendo con la vida tranquila de otros colonos, los menos, que aceptaron las nuevas reglas o que tuvieron suerte", explica el autor del documental que el viernes se presenta en un acto organizado por la Unió de Periodistes en el Centre Cultural Bancaixa a partir de las 19.30 horas.Un tercio de los emigrantes pidió volver a los pocos meses. Pero Trujillo dilató la respuesta más de un año. A pesar de sus intentos por frenar la salida ?-en especial no dando el pasaje de vuelta- el goteo de abandonos fue imparable. Cinco años después de su llegada, en 1961, el dictador es asesinado y los colonos que aun quedaban, más de un millar, aparecieron ante sus vecinos como "los trujillistas". A fin de cuentas, argumentaban, que los españoles habían recibido bienes que a ellos, auténticos dominicanos, se les negaba. "Volvieron la mayoría, sólo se quedó un reducido grupo de valencianos. Calculo que alrededor de 200, la mayoría casados con dominicanas", detalla Dolz.El documental que en un par de semanas se podrá ver a través del canal internacional de la Televisió Valenciana y de su web www.tvvi.es, dura 50 minutos y ha sido rodado en Santo Domingo, Nagua, Constanza, Samaná, Valencia y Silla. Participan cuatro de aquellos colonos que siguen viviendo en la República Dominicana y cuatro más que regresaron. La música ha sido compuesta por Josito Genís, Javier Sierra y Remi Carreres y la fotografía la firma Toni Polit. Lo co-producen RTVV y el propio Salvador Dolz, y cuenta con ayuda del Instituto Valenciano de Cinematografía (IVAC).


"Levante - EMV" 2 / 3 / 2009

XI Festival Internacional Premis Tirant
El documental, espejo convexo de la realidad

Hoy se presentan cinco trabajos a concurso


M. T., Valencia

Los trabajos documentales son uno de los géneros fuertes del Festival Premis Tirant. Un total de 39 compiten por el zoótropo este año en esta categoría, en un momento en que la multiplicación de las cadenas de TDT hace necesario material interesante con que elaborar las parrillas de programación. Los realizadores valencianos tienen experiencia a la hora de abordar este formato audiovisual desde el punto de vista casi siempre de mirada crítica, histórica, cuando no costumbrista o sociológica, sobre aquello que rodea y refleja las vidas de los humanos como un espejo convexo en la mayoría de los casos, de la sociedad contemporánea.Hoy lunes, los documentales llenan las pantallas que colaboran con el Festival Premis Tirant distribuyendo por la ciudad de Valencia trabajos que, de otra manera, tendrían difícil acceso al público.En el OctubreEn el Centre Octubre, la programación comenzará a las 18. 30 horas. En esta sesión se proyectarán tres trabajos a competición. Tres países, tres familias y tres futuros es la historia que tiene como eje el documental El plan B, en el que se narra la experiencia de Laura, una argentina de 19 años que llegó con su familia a España siete años atrás. La vivencia de la emigración vista desde el ojo de Vicente Pascual y Luis García, que han contado con la Fundación General Universidad de Alicante para la producción. Dominicana, terra promesa, es el trabajo que presenta Salvador Dolz (df-documentales). La acción se sitúa en la República Dominicana. 1954. El dictador Trujillo contrata a miles de labradores para colonizar el país prometiéndoles casa, tierra, animales y viajes de ida y vuelta. Un sueño que, al llegar a la isla?Por su parte, el documental de Paco Martí, Niño Andrés, retrata el mundo propio de su protagonista. Es la historia sencilla de un niño de Menorca. La producción es de Miguel Miralles.En Ca Revolta, la música marroquíEl género documental también será protagonista en la sede de Ca Revolta a partir de las 18.15 h. Toni Polo presenta Les couleurs du thé, producido por Tatzen S.L. Un trabajo que se plantea como una forma de conocer el Marruecos actual a través de la música de los más jóvenes. En la puerta del Mediterráneo, el lugar de tránsito entre África y Europa, hay un territorio en el que tantas etnias y culturas han dejado su huella a lo largo de la Historia. Seguidamente, se proyectará otra versión del mismo género pero que compite en ora categoría. La serie documental dirigida por Adriana Chávez bajo el título Inmigrantes y que ha sido producida por la propia directora junto a García-Rendón y Violeta Valenzuela. Un paseo por los sentimientos y pensamientos de 28 personas de diferentes nacionalidades, ideologías y estratos sociales y económicos.


Sábado, 17-01-09 VALENCIA.
La historia de 5.000 labradores valencianos que, entre 1954 y 1955, colonizaron la República Dominicana contratados por Rafael Leónidas Trujillo sale ahora del olvido gracias a un documental que recoge el testimonio, en su mayoría desolador, de lo que se encontraron estos emigrantes.

“Dominicana, lal tierra prometida” dirigido por Salvador Dolz y que se presentó ayer en Valencia antes de su emisión en Radiotelevisión Valenciana (RTVV), retrata las vivencias de los emigrantes valencianos que al llegar a la República Dominicana encontraron que lo que les había prometido el régimen a cambio del viaje (una casa, tierras o dinero) era «un desastre absoluto».
Una de las mujeres que partieron hacia la isla desde Silla, embarazada y acompañada de su marido y su hija de 10 meses, relata en el documental que sólo encontraron «miseria». Trujillo «nos prometió el oro y el moro, casas con luz, agua corriente, una casita para que jugaran los niños y televisión», pero cuando arribaron, tras 21 días de viaje en barco, «no teníamos ni agua, ni luz, ni nada que cenar». Y todo fue de mal en peor. Según Dolz, en la cinta se relatan experiencias muy duras de personas que «las pasaron canutas pero no tuvieron que traicionarse a sí mismos». A su juicio, la estrategia del dictador Trujillo «fue una gran chapuza» porque el que presidía era «un régimen corrupto».
El documental, producido por RTVV y Dolç Ferrer documentals, cuenta con Toni Polit a cargo de la fotografía y Josito Genís, Javier Sierra y Remi Carreres como compositores de la banda sonora.


Racó Català


Un documental segueix l’aventura dels colons valencians a la Rep. Dominicana


Gener 19, 2009
Gairebé 5.000 valencians van partir cap a la República Dominicana entre 1954 i 1955, atrets per les promeses del dictador Trujillo, interessat en les productives tècniques de cultiu dels llauradors valencians. Però, poc de l’anunciat es van trobar a l’illa i molts d’ells es varen tornar a casa.

Aquesta curiosa història ha estat ara treta a la llum amb el documental “Dominicana, la tierra prometida”, que segueix als colons en el seu viatge d’anada i tornada, i parla amb alguns dels seus protagonistes. Obra de Salvador Dolz, aquest migmetratge (50 min.) viatja primer a la República Domincana. Allà es troba amb colons que van romandre al país, entre d’ells dos valencians, i posteriorment, se’n torna al País Valencià, concretament a la Ribera, per obtindre el testimoni d’aquells que van tornar del paradís que no va ser tal. Una història ben coneguda en aquesta comarca però que ha estat aliena per a la resta de valencians.

“Dominicana, la tierra prometida” està produida per Dolz Ferrer i per RTVV.


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24/1/09

Presentación de Dominicana, la tierra prometida







Público entrando en la sala del Centro Cultural Bancaixa












De derecha a izquierda: Salvador Dolz (director), Vicenta Olmos (entrevistada), José Luis Murillo (Ministro Consejero de la Embajada Dominicana), Palmira Valero y Aurelia Pinazo (entrevistadas), Juan Borg (Vice-cónsul dominicano) y personal del Consulado. En el centro el señor Murillo - padre.


En la presentación, el Ministro Consejero de la Embajada Dominicana, José Luis Murillo, contó cómo su padre, de Guadassuar (València, España) fue uno de los casi 5.000 labradores contratados por Trujillo.
























En la foto, Manuel Peris


La Unió de Periodistes Valencians organizó el acto. Manuel Peris, su vicepresidente, invitó a los espectadores que quedaran atrapados por Trujillo como personaje literario a releer dos grandes novelas: "Galíndez", de Vázquez Montalbán, y "La Fiesta del Chivo", de Vargas Llosa.

Fotografías: María Payà

13/1/09

Nota de prensa

Sinopsis
"Dominicana, la tierra prometida"


Cuenta la aventura de cinco mil labradores contratados por el dictador Trujillo
para colonizar la República Dominicana


Rodada en España y en la República Dominicana,
recupera testimonios de los expedicionarios




El 1954, cuando en España aún se pasaba hambre, Rafael Leónidas Trujillo prometió a los labradores de la Albufera valenciana y a sus familias que les daría una casa, la tierra que pudieran trabajar, animales, semillas, dinero hasta la primera cosecha y --lo más importante-- viaje de vuelta pagado a quien no se adaptara. Al parecer sólo quería que vivieran allí y, de paso, que enseñaran a los dominicanos sus técnicas de cultivo.





A los valencianos se unieron después gallegos, castellanos y canarios. A lo largo de 1955 casi cinco mil hombres, mujeres y niños salieron por primera vez de su país – hasta entonces muchos apenas se habían alejado de su pueblo-- y se embarcaron en aquella aventura. Todo parecía perfecto, un sueño.
Pero al llegar a la Isla descubrieron que nada era como habían imaginado. Cada colono vivió su propia experiencia: años entre selva y cenagales sin nada que hacer, barracones compartidos e inhabitables, paludismo, protestas masivas y revueltas, cárcel, deportación, expropiaciones, intentos de huida del país, confinamiento en las colonias, denuncias por espionaje… Y todo coexistiendo con la vida tranquila de otros colonos, los menos, que aceptaron las nuevas reglas o que tuvieron suerte.



Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina

Un tercio de los emigrantes pidió volver de inmediato pero Trujillo dilató la respuesta más de un año. A pesar de sus intentos por frenar la salida -- en especial no dando el pasaje de vuelta-- el goteo de abandonos fue imparable.
Cinco años después de su llegada, en 1961, el dictador es asesinado y los colonos que aun quedaban, más de un millar, de repente aparecen ante sus vecinos como “los trujillistas”. A fin de cuentas, se decía, los españoles habían recibido bienes que a ellos, auténticos dominicanos, se les negaba.


El documental dura 50 minutos y ha sido rodado en la República Dominicana (Santo Domingo, Nagua, Constanza, Samaná) y en España (Valencia y Silla). Participan cuatro de aquellos colonos que siguen viviendo en la República Dominicana y cuatro más que regresaron. La música ha sido compuesta por Josito Genís, Javier Sierra y Remi Carreres y la fotografía la firma Toni Polit. Lo co-producen RTVV y su director y guionista Salvador Dolz y cuenta con ayuda del Instituto Valenciano de Cinematografía, IVAC.
La presentación de “Dominicana, terra promesa” fué organizada por la Unió de Periodistes Valencians y tuvo lugar en el Centro Cultural Bancaja de Valencia el viernes 16 de enero de 2009.


Fotos: Colonos en Baoba del Piñal (Nagua - ex Julia Molina) cedidas por Palmira Valero y Teresa Martínez.
Fotografía de Trujillo, derechos reservados.

21/12/08

Fotos de rodaje



Santiago Cuesta, castellano, llegó a la República Dominicana en la segunda expedición. Fue destinado a Azua y más tarde se trasladó a San Rafael (Nagua, R.D.). Tenía 17 años. Francisco Marí es de Albal (València, Esp.). Acababa de cumplir los 11 años cuando emigró con sus padres y se instaló en Payita (Nagua, R.D.) donde sigue trabajando el campo. Antonio Acosta es canario. Fue enviado a una colonia de Baoba (Nagua, R.D.) y mas tarde se trasladó a Constanza (R.D.). Los tres siguen viviendo en la República Dominicana.





Baoba. Una vivienda de bloques de cemento que fue abandonada por los colonos.





Playa de La Entrada. La Entrada es un pequeño pueblo junto al mar, entre Nagua y Puerto Plata. Allí estaba "La Manisera", la empresa participada por Trujillo que compraba todo el cacahuete (maní) producido por los colonos. Por la playa de La Entrada 'fue desembarcado' el primer grupo de colonos después de una penosa travesía desde Samaná (Este de la R.D.) en lanchones de desembarco.











En Nagua (Ex- Julia Molina) cada vez es más dificil localizar escenarios naturales como los que vieron los colonos al llegar. El bosque virgen fue sustituido por cultivos de huerta, y las ciénagas por arrozales. Pocos años después, la huerta dió paso a los pastizales y al cultivo de cocos. Las fotos corresponden una zona húmeda a pocos kilómetros de Nagua (R.D.) y a una zona de bosque tropical, que aun se encuentra en zonas montañosas de dificil acceso.
El documental se rodó en Sánchez (Samaná) Nagua, Baoba, Payita, San Rafael y La Entrada (Nagua), Constanza y Santo Domingo en República Dominicana y en Silla (Comunidad Valenciana) y Valencia en España.

(Clica sobre las fotos para verlas a su tamaño)

30/11/08

Distribución de las colonias


Los casi cinco mil emigrantes fueron repartidos por toda la isla, desde la frontera con Haití hasta los cenagales del nor-este. Las colonias eran asentamientos improvisados de entre un centenar y casi ochocientos españoles. Las viviendas podían ser de uralita (cemento-asbesto), de madera o de bloques de cemento, y se techaban con uralita o planchas de zinc. En algunos lugares como Payita, San Rafael o Constanza apenas estaban separadas unos metros, dejando espacio para pequeños huertos domésticos entre casa y casa. En otros, como Baoba, cada vivienda estaba a un centenar de metros de la siguiente. El terreno también era muy diverso: cenagales y tierras onduladas junto a Nagua, desértico en Ázua o en Colonia Duvergé, llano y fértil en una parte del Valle de Constanza. A pesar de que, en kilòmetros, las distancias no eran demasiado largas, ir desde cualquiera de las colonias a la Capital suponía una jornada de viaje. (clicar sobre el mapa para agrandarlo)

El buque "España"



El buque "España" fue construido en Australia en 1913 con el nombre de "Canberra" y en origen cubría la línea Melbourne - Sidnye - Brisbane - Queensland. Se utilizó como transporte de tropas en las dos guerras mundiales y, al acabar la Segunda, fue retirado del servicio. En 1947 fue vendido a Singapur y meses después revendido a "Greek Line" para el transporte de emigrantes desde Grecia a Australia y Sudamérica. En 1949 el barco es reformado y re-motorizado, pasando a cubrir las líneas El Pireo - Nueva York y El Pireo - Montreal. En 1954 lo compra Trujillo para llevar emigrantes a la República Dominicana. Tras cambiar su nombre por el de "España", el 24 de diciembre sale del puerto de Valencia (España) llevando a cerca de 800 colonos.



En su segundo viaje, a medio camino entre Puerto Rico y la República Dominicana los motores dejan de funcionar. El barco queda a la deriva y escorado. Trujillo, tal vez herido en su orgullo, rechaza el rescate que le ofrecen las patrulleras puertorriqueñas y los pasajeros deben esperar varios dias la llegada de ayuda, sin agua potable. Finalmente el barco es remolcado hasta el puerto de Santo Domingo. El "España" nunca mas volvería a surcar el mar y quedaría, durante un tiempo, amarrado en los muelles como barco- restaurante.


22/11/08

'Dominicana, la tierra prometida'
Documental.50'

Dirección:
Salvador Dolz
Fotografía:
Toni Polit
Música:
Josito Genís, Javier Sierra, Remi Carreres
Producido por:
RTVV y Dolç Ferrer documentals

Con el apoyo de:
IVAC - Filmoteca Valenciana